31/08/2015

Ponencia ideológica de Somos Lanzarote

PONENCIA IDEOLÓGICA DE SOMOS LANZAROTE

Equipo redactor: Coralia Lobato, Jesús Callero, Carmen Martínez, Víctor Díaz y Tomás López. 

I. PRÓLOGO. DE DÓNDE VENIMOS

En marzo de 2015, y tras un periodo previo de acercamiento y puesta en común, desde el diálogo y el debate libre, las organizaciones transformadoras Alternativa Democrática de Haría, Alternativa Ciudadana 25 de mayo, Alternativa Nacionalista Canaria en Lanzarote, y el Partido Verde Canario, mostraron su firme voluntad de concurrir conjuntamente a las elecciones de mayo, donde se decidía la composición de las instituciones de la isla de Lanzarote.

La fórmula escogida fue la creación de una nueva herramienta, capaz de aunar todas las experiencias de lucha anteriores; un movimiento social y político plural que ofreciese una alternativa electoral útil, coherente y digna que, desde la participación, la democracia y el asamblearismo, prendiese la ilusión por un cambio construido desde aquí, desde la isla y Canarias, y desde abajo, desde su gente.

Frente al caciquismo y la corrupción, apostamos por la ética política; frente al oscurantismo y la política para unos pocos, adquirimos un compromiso por la democracia participativa y la transparencia; ante la destrucción del sistema del bienestar y las crecientes desigualdades, luchamos por un modelo de justicia social, derechos laborales y servicios públicos que nos protejan e igualen a todos y todas; frente al sucursalismo y la imposición, construimos un discurso autocentrado en nuestra realidad insular, considerando al pueblo canario como sujeto político soberano; contra la especulación que destruye el medio y el territorio, liquidando el sector primario y haciéndonos extremadamente dependientes del exterior, confluimos en torno a la idea de un desarrollo sostenible para la Isla, el Archipiélago y el planeta; frente al afán de uniformizar, asumimos que la diversidad es uno de los principales valores de una sociedad abierta como la nuestra.

Con estos fundamentos en la base de nuestro “manifiesto ideológico” nace, en abril de 2015, SOMOS LANZAROTE, como partido y herramienta para la unidad, con el objetivo de cambiar la isla y el Archipiélago. A las cuatro organizaciones constituyentes se van sumando desde el comienzo personas y grupos que hacen crecer a este ilusionante proyecto de transformación. Gentes procedentes de los movimientos sociales, de los foros de defensa de los derechos laborales, del ecologismo, el municipalismo transformador, los movimientos vecinales, la nueva izquierda o el soberanismo progresista, entre otros, han enriquecido esta experiencia plural, convirtiendo a SOMOS LANZAROTE en algo más que la mera suma de sus elementos fundacionales.

Gracias a todo ello, en su primer proceso electoral, a pesar de su corta existencia y de la más que evidente desventaja respecto a los partidos tradicionales y a las formaciones que llegaban como “olas mediáticas” importadas del contexto estatal, SOMOS LANZAROTE logra la mejor representación de la historia de las organizaciones alternativas insulares.

Pasados los primeros meses de nuestra existencia y de nuestro trabajo en las instituciones y en la calle, en el marco de este I Congreso de SOMOS LANZAROTE, llega el momento de reafirmar nuestros fundamentos ideológicos, con la firme voluntad de crecer, fortalecernos y seguir siendo útiles para que la gente de esta tierra construya una Canarias más justa, libre y solidaria.
TENEMOS LA VOLUNTAD de que el marco ideológico de nuestro movimiento nazca de nuestra realidad, que surja como respuesta a los problemas de la gente de Canarias, única forma para conectar con las mayorías populares y para hacer de nuestro pensamiento una herramienta útil para el cambio social, ocupando un espacio claro en el panorama político canario.

ESTAMOS CONVENCIDOS Y CONVENCIDAS de que Canarias necesita, ya no un partido, sino un movimiento social y político amplio, plural, construido desde cada pueblo, cada municipio y cada isla, en donde confluyan las gentes y organizaciones que luchen por la libertad, la igualdad, el progreso y la solidaridad de nuestro pueblo.

NUESTRO OBJETIVO es construir desde aquí, desde SOMOS, ese espacio para la unidad de todos quienes creen en un proyecto autocentrado y popular, canario, transformador y soberanista. La voluntad aglutinadora que demostramos en nuestro nacimiento es solo el comienzo. Seguimos trabajando para construir un polo socio-político de base popular y canaria, que emerja en la sociedad y política insulares.

Con esta voluntad, convicción y objetivos elaboramos y aprobamos la presente ponencia ideológica.

II. QUÉ SOMOS

SOMOS LANZAROTE es un frente social y político, constituido legalmente como partido, cuyo objetivo es la confluencia, organización y articulación de las personas y colectivos que conforman el amplio espectro del progresismo canario, la nueva izquierda de nuestro país, y que buscan un espacio político centrado en la realidad de nuestro pueblo y sus clases populares, desde la democracia radical, sin imposiciones.

El partido nace como una herramienta democrática y participativa para que la gente de Canarias construya una sociedad más libre, igualitaria, justa y solidaria, en cooperación con el resto de los pueblos del mundo.

Las fuentes de nuestra ideología están en la justicia social, la democracia radical, horizontal y asamblearia, la participación ciudadana, el feminismo, el respeto a la diversidad, el ecologismo, el reconocimiento a la libre determinación de los pueblos y la soberanía, apostando por la construcción nacional de Canarias desde el equilibrio de sus territorios.

III. UNA IDEOLOGÍA PARA CAMBIAR CANARIAS

1. De la sociedad de las desigualdades a un sistema socialmente justo

1.1. La desigualdad como base del actual sistema socio-económico de Canarias.

La inequidad social es un problema estructural del modelo socio-económico implantado en Canarias, que ha sido blindado por el tipo de políticas que ha desarrollado el sistema canario de partidos1. Canarias es uno de los territorios del Estado con mayores índices de pobreza (tasa de riesgo de pobreza de en torno al 35%) y exclusión, así como una menor redistribución de la riqueza: el 0,2% de la población de Canarias controla el 80% de la riqueza del país, según informe de la Agencia Tributaria.

Esta situación de extremada desigualdad social no es resultado exclusivamente de la crisis económica que el Archipiélago viene padeciendo desde finales de la pasada década, aunque la recesión haya servido para aumentar esta brecha, así como la desprotección de amplios sectores de la población canaria.

Sin embargo, incluso en los momentos de mayor crecimiento del PIB en Canarias, como el periodo del desarrollismo 1980-2007, se produjo un estancamiento de los índices de desigualdad social en las islas2.

Por todo ello, en SOMOS LANZAROTE somos conscientes de que la profunda desigualdad es uno de los mayores problemas estructurales del modelo socio-económico y productivo del Archipiélago Canario, basado en una economía turística que genera empleo precario, barato y de escasa calidad, y que está sometido a continuas crisis cíclicas, dada su excesiva dependencia exterior, que repercuten siempre en los más vulnerables.

Además, dado que el sistema canario de partidos defiende los intereses de la oligarquía insular y el capital internacional instalado en las islas, los poderes políticos se han encargado de perpetuar esta situación de profunda injusticia social, a través de políticas y leyes que
benefician a unos pocos y perjudican a la mayoría social de Canarias.

1 Sistema canario de partidos: Modelo de poder político desarrollado en Canarias a partir de la articulación de la Comunidad Autónoma en 1982. Sustentado en los trinomios UCD-PSOE primero y en el trinomio AIC(luego CC)-PSOE-PP después, se caracteriza por la continuidad (no ruptura) con los núcleos de poder, de ideología conservadora y centralista, forjados durante el franquismo, aunque absorbiendo a algunos elementos de la izquierda española reformista (en el PSOE fundamentalmente) o del nacionalismo canario de derechas (en torno a CC). La centralidad ha estado ocupada, en este sistema, por los representantes de las oligarquías caciquiles insulares, movidas fundamentalmente por intereses de reducidos grupos de poder, al margen de la mayoría social canaria, y acomodada en fórmulas de extrema dependencia tanto económica (respecto al monocultivo turístico) como política (respecto a los poderes del Estado español). La izquierda nacional canaria a penas a podido o sabido buscar fórmulas que contrarresten este sistema desde su puesta en marcha.

2 Consejo Económico y Social de España, informe de 2013.

1.2. SOMOS LANZAROTE como herramienta de cambio social

SOMOS LANZAROTE se constituye como un frente político para la defensa de las clases trabajadoras de Canarias, y lo hace en un momento en el que el desequilibrio social, la pérdida de derechos y la explotación laboral están mostrando la cara más cruel del sistema capitalista en el Archipiélago. Concebimos pues, a SOMOS LANZAROTE, como una herramienta mediante la cual las clases populares de las islas pueden organizarse y defender sus derechos e intereses, alcanzando, ocupando, unas instituciones públicas que deben cobrar su verdadero cariz democrático: defender a la mayoría, a las clases populares, y proteger especialmente a los más vulnerables de nuestra sociedad. Somos conscientes de que sin una herramienta democrática de auto-organización, la mayoría social canaria continuará sometida a los abusos que el caciquismo local, el centralismo del Estado y el capital internacional les dispensan.

SOMOS LANZAROTE debe constituirse, igualmente, como una herramienta para que las clases populares recobren su conciencia e identidad. En las últimas décadas hemos observado cómo la hegemonía del pensamiento del capitalismo salvaje ha supuesto la desarticulación de las redes de solidaridad, apoyo mutuo y organización de las clases trabajadoras sobre la que se asentó el desarrollo histórico de nuestros derechos y libertades. A partir de ese punto, la pérdida de derechos ha sido incesante, peligrando y pisoteándose muchos de los logros históricos de los movimientos sociales y obreros. Es preciso que en estos nuevos tiempos, en la era de la globalización y de las comunicaciones en red, reformulemos nuestro discurso para renovar el compromiso con las conquistas de las clases trabajadoras. Se hace necesario encontrar nuevas vías y fórmulas de organización y solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras de Canarias, empezando por los más precarios y por aquellos que han sido expulsados del sistema laboral. SOMOS LANZAROTE debe adoptar un compromiso y una política clara en favor de ese nuevo tejido de conciencias y organización que permita a las clases populares defender sus intereses con unas mínimas garantías.

Paralelamente, SOMOS LANZAROTE debe ser el instrumento para llevar a las instituciones de Canarias, y a aquellas en las que se decidan los asuntos de las islas, las reformas legales necesarias para brindar los derechos de los trabajadores y trabajadoras y asegurar el bienestar del conjunto de la ciudadanía. Apostamos por la creación de un marco canario de relaciones laborales y una legislación laboral canaria que se construya desde la defensa de los intereses de la mayoría social trabajadora. Es urgente dar marcha atrás en el proceso de reformas laborales de los gobiernos controlados por el gran capital, que precarizan el empleo y las condiciones de vida de los canarios y canarias.

La transformación social del Archipiélago Canario precisa igualmente de un mayor desarrollo de las políticas que conducen al Estado del Bienestar. En este sentido, consideramos a la Educación universal, gratuita y de calidad, en todos los niveles, como la mayor palanca para el cambio social y el desarrollo de nuestro pueblo, así como para el crecimiento y cohesión entre nuestra gente. Defendemos igualmente un sistema sanitario público que asegure la atención y el tratamiento de todos y todas en condiciones de máximas garantías. Creemos en la necesidad de instaurar en Canarias un sistema de bienestar avanzado que asegure una vida digna a todos los ciudadanos, garantizando los recursos necesarios para la manutención, la
vivienda, el disfrute del ocio, la cultura, el deporte, así como el derecho a gozar de un medio ambiente limpio y saludable.

Pero toda esta necesaria transformación social no tendrá lugar de manera efectiva sin un cambio del modelo económico que se encuentra en su base. Canarias precisa de un cambio progresivo pero urgente de su modelo productivo, diversificando su economía y avanzando hacia la especialización de su elemento más preciado: su gente, su clase trabajadora. Es necesario transitar hacia un modelo de empleo de calidad y estable en seno de una economía que, hasta ahora, ha sido impropia de un país desarrollado. Canarias no debe, ni puede, seguir compitiendo por más cantidad (de turistas, de camas, de visitas) sino que debe cualificar sus ofertas, aparejándola a mayores garantías y derechos para los trabajadores y trabajadoras.

Además, desde nuestra visión, radicalmente democrática, concebimos al sector público como garante de los intereses de la mayoría, y creemos en la viabilidad de un ámbito público bien gestionado, que redunde en el bienestar de las clases populares. Lejos del pensamiento instaurado por el capitalismo salvaje, de la mano de unos poderes políticos corruptos, sobre la inviabilidad de lo público y lo necesario de las privatizaciones, en SOMOS LANZAROTE creemos en la necesidad de devolver al sector público los servicios básicos esenciales, así como garantizar el control democrático de los recursos estratégicos del país, entre los que cabe destacar al agua, la energía, las finanzas, las comunicaciones y el patrimonio natural y cultural, entre otros.

1.3. Iguales en la diversidad

La riqueza cultural de Canarias reside, en gran parte, en los procesos de intercambio y mestizaje que el pueblo de la Islas ha vivido a lo largo de su historia. Al sustrato indígena, de etnia amazigh, se suman, tras el trauma que supuso el proceso de conquista y colonización, las influencias portuguesa, castellana, normanda o andaluza; las de los trabajadores, muchas veces forzados, llegados de distintos puntos de África; las de comerciantes flamencos, italianos o británicos, entre otros. Del mismo modo, el profundo vínculo canario-americano ha acercado a las dos orillas atlánticas, al igual que nuestra cercanía a la costa noroccidental africana supuso amplios periodos de contacto con nuestros vecinos. Todo ello, en el marco de un espacio tan peculiar y marcado por la geografía como son las islas, ha generando una identidad singular y abierta, que debemos defender para seguir enriqueciendo el patrimonio cultural de la humanidad.

En la actualidad, la globalización del capital y de los modelos de consumo asociados a él, que ejercen un papel neocolonizador, amenazan esta riqueza cultural, tanto en nuestro ámbito nacional canario como internacional. Por eso, frente a la aculturación, defendemos los valores de la riqueza cultural de Canarias para avanzar, desde ella, hacia una sociedad intercultural. Queremos, en estos tiempos marcados por la interconexión de pueblos y gentes, seguir mezclándonos y enriqueciéndonos mutuamente, como lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia, entendiendo a la identidad canaria como un hecho dinámico y cambiante, pero nunca prescindible.

Frente a quienes niegan la identidad nacional o no la valoran, pero también frente a quienes tienen una visión estática y conservadora de la misma, negando que el intercambio es parte de
nuestra propia esencia, en SOMOS LANZAROTE defendemos una identidad canaria abierta, progresista y en continuo diálogo con las aportaciones culturales de los pueblos con los que entramos en contacto. Solo así construiremos una sociedad con el suficiente arraigo como para que no sea arrancada, pero también lo suficientemente flexible para que no se parta.

Junto a su dimensión cultural, la diversidad supone un gran reto social. En este sentido, en SOMOS LANZAROTE creemos que la igualdad es un valor universal y que, por tanto, todos los que aquí vivimos debemos ser iguales en derechos y deberes. Es imprescindible evitar guetos sociales y culturales, atendiendo a la diversidad a la hora de garantizar derechos y prestaciones, proporcionando unos servicios públicos adecuados a las necesidades de cada ciudadano, considerando sus condicionantes sociales y culturales.

Además, en SOMOS LANZAROTE somos conscientes de que las identidades de los individuos son, afortunadamente, construcciones poliédricas y ricas, en las que factores étnicos, sociales, culturales, generacionales, ideológicos, religiosos, de género o relativos a la orientación sexual se entrelazan. Por eso esa organización tiene un compromiso firme con la defensa de la diversidad y la no discriminación, articulando políticas efectivas que nos igualen atendiendo a la diferencia y considerándola enriquecedora.

Mención aparte merece la necesaria lucha por la completa integración de todos los ciudadanos y ciudadanas atendiendo a sus diversas capacidades físicas o intelectuales. La correcta atención a la diversidad de capacidades y discapacidades nos permitirá el avance social contando con las valiosas aportaciones de todas y todos.

1.4. Género y diversidad afectiva y sexual

Feminismo. Somos Lanzarote asume su condición de movimiento feminista, entendida esta ideología como la lucha social por el pleno reconocimiento de los derechos de las mujeres, en plano de igualdad con el resto de sus conciudadanos. Desde SOMOS LANZAROTE consideramos urgente la articulación de un discurso y unas políticas que luchen contra la vigencia de los valores y las conductas patriarcales en nuestra sociedad; valores y conductas que tienen una traslación dolorosa en el día a día de miles de mujeres canarias, que sufren la discriminación laboral, salarial, social, cultura,l o en lo que respecta a sus derechos sexuales y reproductivos, cuando no se convierte en cruel violencia machista que las denigra.

Es necesario introducir la perspectiva de género en todas y cada una de las políticas que pongamos en marcha, acentuando la necesidad de una igualdad real en el ámbito laboral, en la sociedad y en los entornos familiares.

Reconocemos como propias las luchas sociales que han marcado al movimiento feminista de nuestro tiempo: por la equiparación salarial; por la presencia paritaria en los espacios en los que se producen las tomas de decisiones; por la plena autonomía en la planificación de sus circunstancias vitales, incluida la maternidad; por la eliminación de los falsos mitos sociales en torno al concepto de feminidad; por la erradicación de las diversas formas de violencia contra las mujeres; por la conciliación de la vida familiar, cooperando en igualdad con el resto de la comunidad, entre otros.
Políticas de protección de la diversidad afectiva y sexual. Reconocemos que uno de los mayores logros, de las mayores revoluciones cívicas de las últimas décadas, ha consistido en la equiparación legal de todos y todas, al margen de cuál sea nuestra identidad sexual y de qué tipo de relaciones afectivas establezcamos. Sin embargo, somos conscientes de que queda trabajo por hacer en favor de plena igualdad y no discriminación, tanto en el ámbito público como en el más cercano y privado, de los ciudadanos y ciudadanas gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales. Por eso, en SOMOS LANZAROTE apostamos por políticas de protección de la diversidad afectiva y sexual, que garanticen la plenitud de derechos, la no discriminación, así como la ampliación de la conciencia social respecto a la igualdad y el respeto a las diferencias. Abogamos además porque Canarias sea un espacio de referencia internacional en lo que se refiere a la reconocimiento y visibilidad de la población LGTBI, y que desde nuestro país se apoye a las comunidades LGTB de otros países, y en especial se coopere con los movimientos en defensa de los derechos humanos en nuestro entorno africano.

2. Del caciquismo desarrollista a la democracia plena

2.1. Punto de partida: continuidad del modelo caciquil en la era del desarrollismo

Canarias fue, hasta la década de 1970, un país eminentemente rural, en el que la posesión de las tierras y del agua determinaban el estatus económico y la posición en la escala social, manteniendo las clases populares relaciones de extrema dependencia y sumisión respecto a los terratenientes y aguatenientes. El sistema político franquista fue un claro aliado de esas élites, situándolas también en la cúspide del poder político. Es esta triple concentración del poder lo que, de manera sintética, caracterizó al cacique tradicional, quien, dicho de manera gruesa: controlaba la propiedad de la tierra, y por tanto la economía; controlaba a los trabajadores y, por tanto, la sociedad y controlaba las instituciones, y por tanto la política.

A partir, fundamentalmente, de de la década de 1970, Canarias vive una doble transición. Por una parte, las economías tradicionales, basadas en la agricultura y la pesca, dan paso a la era del turismo; por otro lado, el régimen franquista se transforma en un régimen aperturista con libertad de opinión y pluralidad política y de partidos. De estos cambios fundamentales podría suponerse también la desaparición del cacique y el caciquismo. Sin embargo, este fenómeno social, político y económico se transforma (que no desaparece), siendo su interpretación fundamental para entender a Canarias también en el presente.

En SOMOS LANZAROTE consideramos que el caciquismo de base rural y asentada en la propiedad de la tierra se transformó (que no desapareció) en un nuevo modelo de control social y económico, basado en el matrimonio entre una élite económica, tanto de la oligarquía local como del capital internacional (fundamentalmente europeo), basada en el hiperdesarrollismo del turismo y la construcción, con unos poderes políticos escasamente democráticos, tremendamente opacos y poco participativos.

Los nuevos caciques del desarrollismo, aupados por el poder empresarial (turístico e inmobiliario) al cual se encargaban de beneficiar, a costa del desarrollo sostenible de las islas,
tejieron redes clientelares con las migajas del “maná” turístico, acudieron a prácticas corruptas de enriquecimiento y mantenimiento en el poder y fomentaron el subdesarrollo de las políticas participativas y democráticas, así como de la conciencia crítica y los valores cívicos.

De ese modo, el control caciquil sobre la vida social, política e institucional de Canarias se ha mantenido otras 4 décadas más, lastrando las posibilidades de desarrollo y progreso del país. La toma de conciencia ciudadana, a raíz de la crisis económica y del agotamiento del modelo productivo, junto con otros fenómenos globales, como la extensión de redes y medios de comunicación alternativos y sociales, permiten abrir una brecha en este modelo antidemocrático asentado sobre estructuras institucionales que le otorgan legitimidad. En este contexto es en el que SOMOS LANZAROTE debe articular una propuesta ideológica para transitar de la Canarias caciquil del desarrollismo turístico a la Canarias plenamente democrática que nuestro pueblo merece.

2.2. Por un modelo de convivencia radicalmente democrático

En SOMOS LANZAROTE defendemos un modelo de sociedad radicalmente democrático, en el que la democracia directa, la participativa y la representativa se complementen, en el que los organismos e instituciones de las islas estén hechos por y para la gente y donde la ciudadanía tenga libre acceso a la información de interés público, con absoluta transparencia. La organización propiciará el radicalismo democrático tanto internamente como en la acción social, política e institucional que desarrolle. El traspaso del modelo caciquil a la democracia plena supondrá para Canarias una revolución cívica, que, partiendo de la toma de conciencia individual y colectiva, alcance a la sociedad civil, a las instituciones y al conjunto del país, para decidir libremente su futuro.

El objetivo de SOMOS LANZAROTE es crear una sociedad canaria libre, de mujeres y hombres libres e iguales en su diversidad, que cooperan por el bien común, a través de organismos e instituciones cuyo objetivo sea el bienestar y progreso del pueblo de las islas, en solidaridad con el resto de pueblos del mundo. Por lo tanto, defendemos un modelo social basado en la defensa de los intereses de las clases populares, frente a al sistema canario de partidos y unas instituciones controladas por poderes caciquiles que velan por el provecho del gran poder económico, haciendo uso de prácticas clientelares y, en ocasiones, corruptas.

Consideramos al clientelismo político una de las peores lacras que menoscaban a la democracia en Canarias, impidiendo el pleno desarrollo de las potencialidades de las islas y su gente y manteniendo vivas obediencias y sumisiones que impiden nuestro progreso. La erradicación del clientelismo, indispensable para la efectiva igualdad de oportunidades de todas y todos, es una de las prioridades políticas para SOMOS LANZAROTE.

Para cumplir el objetivo emancipador de la sociedad canaria es imprescindible la dimensión social de nuestro proyecto, estar en la calle, en la comunidad, generando discursos alternativos al hegemónico del capitalismo económico, basado en el individualismo egoísta y el colonialismo; es urgente trabajar en el desarrollo del pensamiento crítico en la sociedad

canaria, auspiciando una reflexión libre y sin ataduras sobre nuestra realidad, construyendo conciencia cívica y democrática.

Con este fin, SOMOS LANZAROTE buscará la articulación del poder popular, desde cada pueblo, cada barrio y cada una de las islas, conscientes de que la organización de las clases populares es la única fórmula para cambiar un modelo social y político injusto. La descentralización, acercando la toma de decisiones a los individuos y las comunidades, favoreciendo la autogestión, es para nosotros un deber democrático que, en un territorio como el canario, debe atender a nuestra peculiar realidad geográfica, social e histórica, evitando la reproducción de centros y periferias, articulando redes de cooperación que recorran barrios, pueblos, comarcas, ciudades e islas.

Las instituciones son, para SOMOS LANZAROTE, herramientas que deben ser tomadas por el pueblo para la cooperación social, para construir bienestar para la mayoría y para la defensa y protección de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad. Por su parte, este partido se concibe como una herramienta para llevar la voz del pueblo de las islas a esas instituciones, sin deberse a nadie más que a la sociedad que se organiza y participa de forma horizontal y asamblearia.

Defendemos la consulta directa a la ciudadanía, no solo en los procesos electorales, sino también en la toma de las grandes decisiones sobre los asuntos estratégicos que marcan el devenir de los pueblos, los municipios y las islas. Creemos indispensables las consultas ciudadanas cuando se trata de llevar a cabo proyectos que, por su calado social, ambiental o político, supongan un impacto irreversible o de gran relevancia histórica para cualquiera de los territorios de Canarias. Abogamos, por tanto, por la convocatoria de referéndums populares para estas cuestiones trascendentales, con carácter vinculante y no meramente consultivo.

Consideramos indispensable el fortalecimiento de la sociedad civil organizada. En las instituciones, apostamos por órganos de participación y decisión ciudadanos, de ámbito territorial y sectorial, que se configuren como correa de transmisión entre lo que ocurre en la sociedad isleña y las decisiones políticas.

Respecto a la democracia representativa, exigimos ética política a nuestros representantes públicos, así como el compromiso de gobernar obedeciendo exclusivamente a la voluntad ciudadana y nunca a intereses no democráticos.

El radicalismo democrático que propugnamos desde SOMOS LANZAROTE supone, como no puede ser de otra manera, el reconocimiento al derecho a la autodeterminación de todos los pueblos, como manifestación de la voluntad de los mismos, en el ejercicio de su soberanía política. Canarias conforma una comunidad humana definida por su marco geográfico, su devenir histórico y cultural, su realidad sociopolítica y la voluntad democrática de su gente. Es un deber democrático el reconocimiento del derecho a decidir de nuestro pueblo como sujeto político soberano, así como la solidaridad con el resto de pueblos que luchan por sus libertades colectivas.

3. Del monocultivo especulativo a al desarrollo sostenible de nuestras potencialidades

3.1. Punto de partida: síntesis del monocultivo turístico – especulativo

Canarias, a lo largo de su historia moderna y contemporánea, se ha especializado en monocultivos que, de manera cíclica, han generado la mayor parte de la riqueza del país. La extremada dependencia de los mercados exteriores, siendo las islas presa de decisiones que se han tomado siempre fuera de nuestro archipiélago, así como la sucesión de periodos de bonanza, y otros de miseria y emigración, han definido nuestra trayectoria desde el instante de la conquista y colonización. Desde finales de la década de 1960 el binomio turismo- construcción ha emergido como el nuevo monocultivo.

El sector turístico, de haberse manejado con inteligencia y criterios de sostenibilidad social y ambiental, pudo haber generado un modelo de verdadero desarrollo para las islas, compatibilizándolo con la modernización de las economías tradicionales y con nuevos sectores en auge. Sin embargo, el turismo pronto derivó en, no ya un modelo productivo, sino un modelo especulativo y depredador, en el que el valor del negocio no reside tanto en la calidad ni la capacidad de continuidad del mismo, sino en la cantidad y la velocidad a la que se produce el beneficio. Se ha generado una cultura del pelotazo que nada tiene que ver con el desarrollo de nuestra tierra y nuestro pueblo, y ni siquiera con las reglas del un mercado sensato.

En la actualidad, el monocultivo turístico se ha revelado como un modelo agotado, incapaz de asegurar condiciones mínimas de subsistencia a buena parte de la población de las islas. Su degradación, a través de modelos de ocupación de intensiva y ambientalmente insostenible del territorio; con prácticas abusivas y de escasa rentabilidad económica, y mucho menos social, como el “todo incluido”; primando la cantidad a la calidad; con escaso gasto en destino; acudiendo de manera continuada al empleo precario y a la explotación laboral; teniendo que subvencionar a aerolíneas y operadores privados para que “coloquen” turistas en las islas… todo ello indica que el modelo de monocultivo turístico – especulativo es un lastre para el desarrollo del Archipiélago.

3.2. Desarrollo sostenible de nuestras potencialidades

El modelo sobre el que se asienta la actual economía canaria está agotado, no permite una vida digna a la mayoría de la gente de las islas y es insostenible desde un punto de vista social y ambiental. Urge buscar fórmulas que diversifiquen nuestra economía, desarrollando nuestras potencialidades, y generando una economía social y ambientalmente responsable. Es preciso, paralelamente, un mayor control democrático, sobre los asuntos económicos, y en especial sobre los sectores estratégicos, para avanzar hacia una economía más socializada y redistributiva.

En SOMOS LANZAROTE apostamos por la diversificación de la economía canaria. Consideramos que tanto la soberanía alimentaria como la soberanía energética son retos realizables y necesarios, que permitirían a Canarias ser un país más libre, más limpio, más sano y también más desarrollado desde el punto de vista económico y social.
Que Canarias transite hacia un modelo de autoabastecimiento energético basado en las energías renovables, y que se cumplan, al menos, los porcentajes recomendados por los organismos internacionales respecto al consumo de productos locales son objetivos inaplazables.

Otros sectores hacia los que debe avanzar la economía canaria son los relativos a la sociedad del conocimiento, la información, las nuevas tecnologías y el i+D+I, apostando, entre otros, por la inversión pública en materia de investigación, desarrollo e innovación, y facilitando, con medidas fiscales y de apoyo público, el surgimiento de industrias culturales, audiovisuales o vinculadas al medio natural.

Canarias no puede dejar pasar tampoco el valor de su posición geoestratégica en el marco de un mundo cada vez más globalizado e interconectado. En preciso que los puertos y aeropuertos de Canarias, así como toda la infraestructura en comunicaciones, sean gestionados desde lo público y desde las islas para configurar a estas como verdadero nudo de los vínculos norte-sur y sur-sur en el Atlántico.

Paralelamente, desde SOMOS LANZAROTE apostamos por la revisión crítica de nuestro modelo turístico y urbanístico. Es necesario actuar contra la estandarización del destino, el monopolio de determinados turoperadores y líneas aéreas, la intromisión extralimitada del ámbito empresarial en las estrategias de desarrollo del sector, la degradación ambiental y la ocupación de cada vez mayor cantidad de territorio. Al mismo tiempo, es necesario que el sector público exija responsabilidad social al sector turístico de Canarias, y que articule leyes y medidas para que se dejen de producir las continuas situaciones de abuso hacia buena parte de la población de las islas. Por otra parte, el propio sector turístico debe diversificarse de puertas adentro, puesto que un solo subsector, como el sol y playa, no puede representar una cuota tan alta de nuestro mercado. Canarias tiene mucho que ofrecer en cuanto a ofertas turísticas con valor añadido, como es el turismo ambiental, arqueológico, cultural, etc.

Otro factor de futuro desarrollo para Canarias debe ser la revalorización de un sector primario modernizado. El avance hacia la soberanía alimentaria y la potenciación de un modelo turístico que valore los productos locales, así como el desarrollo de una agricultura y ganaderías especializadas (como la ecológica) y de calidad deben dar como resultado la recuperación de espacios agrarios degradados y oportunidades de trabajo y generación de riqueza en torno al sector primario. Canarias debe aspirar, igualmente, a un nuevo estatus jurídico y político que le deje mantener relaciones bilaterales con los países vecinos, así como negociaciones en el marco de los organismos supranacionales, que permitan a este país volver a mirar al mar, y a la pesca, como fuente de desarrollo y generación de oportunidades.

Finalmente, en SOMOS LANZAROTE creemos que Canarias debe modificar su actual marco fiscal, construido para el beneficio de las oligarquías y del capital internacional instalado en las islas, y no en base a las necesidades de desarrollo social del pueblo canario. Esta organización debe luchar por un Régimen Económico y Fiscal de proyección social para Canarias, que liquide o transforme radicalmente figuras que, como la RIC, solo sirven para empobrecer a las Islas al mismo tiempo que concentra la riqueza en quienes más tienen. Apostamos igualmente por un nuevo modelo bancario en el Archipiélago, que incluya una banca pública canaria que haga revertir sus beneficios en obra social en el país.

3.3. El ecologismo en SOMOS LANZAROTE

SOMOS LANZAROTE se reconoce como una organización ecologista, entendida esta ideología como un cambio de paradigma, en el que las comunidades humanas asumimos nuestra plena integración en el medio ambiente, haciéndose necesario modular nuestro modelo de desarrollo para asegurar el equilibrio de los elementos que forman los ecosistemas. Es este sentido, asumimos que es necesario un cambio más profundo de consciencia social sobre la relación entre el ser humano y el medio en el que se desenvuelve, y entendemos que algunos de los principales retos, y también de las amenazas, de nuestro país y nuestro planeta, son esencialmente de carácter ambiental. El capitalismo global, así como el modelo especulativo sobre el que se asienta la actual economía canaria, son una amenaza para el medio ambiente. El ecologismo es por tanto también una ideología de resistencia, un modelo alternativo necesario.

La vida en un territorio insular, tan limitado y ambientalmente vulnerable como el nuestro, precisa de una mayor conciencia ambiental: el ecologismo debe ser un aspecto trasversal a la hora de pensar el país y de hacer políticas sobre él. Además, defender el medio en un territorio tan limitado, frágil, y ambientalmente rico como son las islas Canarias es defender también otro modelo económico y social, así como la supervivencia de la identidad cultural de nuestro pueblo, y el bienestar de la gente que vive en el Archipiélago.

Creemos que el ecologismo ha sido y es uno de los principales movimientos transformadores de nuestro archipiélago, capaz aglutinar y promover la organización de un amplio espectro de la sociedad canaria, que ve en el medio natural y el territorio un elemento fundamental para su supervivencia. SOMOS LANZAROTE se siente heredero de los movimientos ecologistas y ambientalistas de la isla y Canarias, y del pensamiento crítico que este han generado.

Cabría reconocer como inspiradores de la conciencia ecologista a César Manrique y las concentraciones contra el urbanismo salvaje desde mediados de la década de 1980; el surgimiento del colectivo “El Guincho” durante ese mismo decenio; el Foro Lanzarote de finales de la década de 1990, y las multitudinarias manifestaciones de comienzos del siglo XX contra la especulación y el urbanismo salvaje, tanto en Lanzarote como en otras islas del Archipiélago. En este sentido, cada territorio insular ha vivido, desde sus clases populares, episodios de resistencia contra un modelo destructivo con el territorio, las especies y el paisaje: contra el tendido de Vilaflor o el Puerto de Granadilla en Tenerife; contra la lanzadera y el rádar de Malapaso, en El Hierro; para salvar Tindaya o El Cotillo en Fuerteventura o, incluso antes, para salvar Veneguera en Gran Canaria.

Más recientemente, la lucha contra la imposición de la industria petrolera en nuestro mar ha vuelto a posicionar al ambientalismo como generador de movimientos sociales de amplio calado en el archipiélago canario que, partiendo de la problemática ambiental, expanden su radio de acción hacia la generación de conciencia respecto a cuestiones políticas más amplias, entre ellas sobre la necesidad de buscar un modelo energético alternativo, y sobre la necesidad de soberanía polít$ica, para que los asuntos de Canarias se decidan en las islas.
SOMOS LANZAROTE recoge el testigo de estos y otros movimientos ambientalistas del Archipiélago y el mundo, y elaborará su proyecto político desde el respeto al territorio, el paisaje, a la salud del medio ambiente, a los seres vivos y a la dignidad de las especies animales, como muestra de su compromiso con la sostenibilidad y, en definitiva, por la supervivencia de las próximas generaciones en el planeta.

4. De la doble insularidad al equilibrio archipielágico

4.1. Concentración del poder en Canarias: bicefalia capitalina e insularismos caciquiles

El poder en Canarias no tiene una distribución democrática sino caciquil. Las oligarquías de las dos islas capitalinas, Tenerife y Gran Canaria, han rivalizado durante siglos, a modo de gigantescos lobbies, por la hegemonía política y económica del archipiélago, en defensa de sus propios intereses, aunque generando, a través del control social, político y mediático, unas dinámicas pleitistas que han terminado por influir en parte del tejido social de las islas.

Esas luchas de poder de las oligarquías capitalinas, que no son en defensa de sus respectivas islas, sino de sus intereses privados y de clase, han supuesto una pesada losa para el desarrollo social, político, cultural y económico de Canarias. Han desactivado nuestro potencial como país, evitado la lucha conjunta por nuestros intereses como pueblo y, en definitiva, han servido para mantener un control más férreo del poder estatal sobre un territorio distante y singular que, debiendo ser vanguardia de las reivindicaciones territoriales, ha jugado desgraciadamente un papel secundario y conformista. En definitiva, las oligarquías caciquiles y su pleito han posibilitado que el colonialismo y centralismo españoles en Canarias hayan usado la táctica del “divide y vencerás”, restando posibilidades de desarrollo real al pueblo de las Islas.

Si bien ninguna de las ocho islas del archipiélago, y menos aun sus bases sociales, se han visto favorecidas por esta visión miope y provinciana de nuestra realidad nacional, las llamadas “islas no capitalinas” o, peor aún, “islas menores”, han sido las grandes perjudicadas de un reparto del poder que las excluye, las minusvalora o, en todo caso, las observa como mero acompañamiento, en alianzas interesadas con las oligarquías capitalinas.

Para colmo, tras más de 30 años de sistema autonómico, los poderes públicos de Canarias, plegados de este sistema caciquil y bicéfalo, no han avanzado apenas en la cohesión del Archipiélago, ni en la vertiente territorial, ni social ni cultural. La isla en la que se nace sigue marcando las posibilidades de desarrollo de nuestra gente. Es preciso repensar y rearticular a Canarias desde el equilibrio.

4.2. Alternativas para el equilibrio interinsular canario.

SOMOS LANZAROTE es una organización nacida en una isla no capitalina, una organización insular con vocación nacional canaria. Somos conscientes de que el hecho insular es uno de los factores que en mayor medida marca la existencia de los habitantes de esta tierra, si no el que más. El hecho insular no debe ni puede ser dejado de lado en el análisis ni en las políticas que se conciban para nuestro pueblo, puesto que Canarias se construye desde cada una de sus
islas y la diversidad insular nos enriquece. Pero tampoco podemos, y menos en este mundo global en el que vivimos, permitir que un insularismo mal entendido, pleitista y provinciano, nos aleje de las oportunidades de desarrollo que la unidad de acción de las clases populares de Canarias nos brinda.

Nuestra intención es que Canarias se desarrolle y gestione en red, y no desde la supremacía de ninguno de sus ocho territorios. Para ello es preciso acabar de una vez por todas con la estructura provincial del poder en las islas, un provincialismo importado de realidades ajenas a la nuestra y que aun tiene su traslación institucional en la organización que el Estado español mantiene en el Archipiélago. Apostamos porque la isla y, en todo caso el Archipiélago, sean las unidades básicas de organización en todos los órdenes de la administración pública canaria.

Desde el punto de vista institucional, Canarias debe replantearse su ineficiente modelo de capitalidad, basado en una bicefalia que solo beneficia a unos pocos. Apostamos porqueCanarias cuente con un modelo de capitalidad al margen de las rivalidades pleitistas de las oligarquías de dos de sus territorios.

Del mismo modo, apoyamos una reforma electoral canaria que cree un nuevo modelo de representación para las islas, eliminando o rebajando al mínimo posible los topes electorales, tanto insulares como nacional canario, para garantizar que se refleje la pluralidad de proyectos ideológicos presentes en nuestro país. También apostamos porque la soberanía canaria se vea reflejada, en las instituciones, en su dimensión territorial, debiendo cada una de las islas estar adecuadamente representadas en los órganos de decisión del Archipiélago. Creemos que Canarias debe aspirar a su propio modelo parlamentario, acorde a la singularidad de un territorio insular como el nuestro. Apostamos por un debate amplio y sin complejos sobre cuál es el mejor modelo parlamentario para Canarias, introduciendo la posibilidad de que se desarrollen órganos independientes y propios de representación territorial interinsular.

Pero si el encaje institucional es importante para equilibrar Canarias mucho más lo es la forma en que las administraciones distribuyen los servicios públicos y, en definitiva, asegurar la igualdad de todos los canarios y canarias en derechos y prestaciones, al margen de la isla en la que residan. En este sentido, apostamos por un sistema educativo descentralizado en todas las etapas de la formación, en la que las nuevas tecnologías deben jugar un papel importante para salvar las distancias que impone la geografía, y en donde, cuando sea necesaria la movilidad, esta no suponga un sobrecoste para los ciudadanos y ciudadanas. Del mismo modo hay que descentralizar los servicios sanitarios, sociales o culturales, y compensar por los perjuicios que sufren los habitantes de las zonas e islas menos poblados.

El transporte, las comunicaciones, las tecnologías de la información y los medios de comunicación deben ser herramientas fundamentales para cohesionar territorialmente a Canarias, por lo que consideramos que elementos como el transporte interinsular debe ser participado desde lo público hasta conseguir que las Islas tengan el mismo grado de cohesión que cualquier otro país con continuidad territorial. Apostamos igualmente por unos aeropuertos y puertos de titularidad pública y gestionados íntegramente desde Canarias. Las radios y televisiones públicas de Canarias y de cada una de las islas deben jugar también un papel relevante, tanto en la cohesión nacional como en el fortalecimiento de nuevas industrias asociadas al conocimiento.
Canarias tiene también que multiplicar y descentralizar sus polos de desarrollo económico, en clave sostenible, para evitar las profundas desigualdades que se observan tanto en el interior de cada una de las islas como entre ellas. La diversificación económica, crucial para el bienestar del Archipiélago, debe estar descentralizada por barrios y comarcas, y entre las diferentes islas. El turismo y el comercio han tendido a focalizarse en las últimas décadas en unos pocos polos de desarrollo (sures turísticos, grandes centros comerciales, etc), que generan enormes espacios periféricos, olvidados y marginados en el interior de las propias islas. El desarrollo de una nueva agricultura ligada al autoconsumo (soberanía alimenticia), de las energías renovables, de las industrias referidas a la sociedad del conocimiento, de un nuevo sector pesquero con capacidad de diálogo en nuestro entorno geográfico, o un modelo turístico más acorde con nuestras singularidades culturales y ambientales, deben potenciar ese nuevo mapa del desarrollo en Canarias, que acerque las oportunidades a los vecinos, al margen de la isla o comarca en que habitan.

5. De la ultraperiferia a nuestro propio espacio en el mundo

5.1. Punto de partida: ultraperiferia, ultradependencia y sucursalismo

En SOMOS LANZAROTE somos conscientes de que Canarias no suele pensarse desde sí misma, sino desde otros lugares o en comparación con otros. El colonialismo, el centralismo y el sucursalimo han generado mitos en torno a cómo se concibe la población canaria a sí misma y a su país, una ideología del menosprecio que en nada beneficia al desarrollo de nuestro pueblo.

Especialmente evidente ha sido la generación y hegemonía de un discurso sobre lo lejos que estamos, en vez de buscar nuestro propio lugar en el mundo, y tratar de encontrar oportunidades de nuestra cercanía a contextos como el africano o nuestros vínculos con Europa y América. Dicen que estamos lejos porque nos medimos desde el punto de vista de otros.

La excesiva dependencia económica y política, junto con el papel del sucursalismo, imperante en la mayor parte de los partidos en el poder, hacen que esa visión descentrada sobre nosotros mismos sea una constante que limita nuestro desarrollo y menoscaba nuestros derechos como pueblo. Es preciso que Canarias tome consciencia sobre sí misma, sobre su lugar en el mundo, sus capacidades y sus derechos.

En SOMOS LANZAROTE creemos que las formaciones políticas con jerarquías ajenas a Canarias han sido incapaces de generar un discurso y unas políticas acordes a nuestra realidad, sin lugar a dudas la más singular del Estado. Por eso consideramos a SOMOS LANZAROTE una herramienta para que la población de Canarias asuma los derechos colectivos que permitan la liberación social y nacional del Archipiélago.

5.2. La construcción de la nación canaria en el mundo global: un proceso constituyente para las islas

SOMOS LANZAROTE reconoce la realidad nacional de Canarias y el derecho de nuestro pueblo a decidir su futuro libremente, así como la necesidad de construir un discurso propio y crítico sobre nuestra identidad cultural, social, política, ambiental y económica, que nos ayude a conceptualizar a la nación canaria en toda su complejidad, al margen de los tópicos y falsos mitos sobre los que se asienta la ideología de la extrema dependencia vigente en nuestro país.

A partir de esta reflexión, es preciso desarrollar políticas que den forma a ese discurso, en materias esenciales para la construcción nacional como la educación, la cultura, el desarrollo económico sostenible, el desarrollo político, el equilibrio interinsular y la cohesión territorial, entre otros. Del mismo modo, SOMOS LANZAROTE reconoce los símbolos que han servido para sintetizar el ideal nacional de Canarias, como es la bandera tricolor con siete estrellas, enseña de las luchas sociales, ambientales y políticas de nuestro pueblo.

Un proceso constituyente. Del mismo modo que cada vez más personas y organizaciones apuestan por abrir un proceso constituyente en el Estado español, que supere el régimen nacido a finales de la década de 1970, nosotras y nosotros, considerando a Canarias como sujeto político soberano, creemos indispensable la puesta en marcha de un proceso democrático que dote de un nuevo marco de convivencia a las islas, rompiendo con un modelo autonómico insuficiente, descentrado y desequilibrado, que nació mermado (a través del artículo 148 de la Constitución) y que se ha demostrado excesivamente limitante cada vez que las islas han enfrentado grandes retos (desde el encaje de nuestras singularidades en la Unión Europea hasta la imposibilidad de decidir en asuntos tan trascendentales como la intención de imponer la extracción de petróleo, en los últimos años).

Es necesario articular un proceso plenamente democrático, en el que las canarias y los canarios elijan libremente qué tipo de archipiélago quieren en el futuro, así como su relación con otras estructuras políticas, como el Estado español y la Unión Europea. Dicho proceso debe aprovecharse para la ampliar y blindar los derechos sociales de las clases populares de Canarias, así como el desarrollo de un sector público fuerte que garantice la protección de toda la ciudadanía y, en especial, de los más vulnerables. También debe ser el marco para lograr la plena soberanía territorial, incluyendo el espacio marítimo y aéreo. La total competencia sobre nuestras infraestructuras, modelo económico y servicios básicos. Un nuevo modelo de equilibrio y representación territorial, un nuevo modelo de capitalidad más horizontal que acabe con la bicefalia derivada del pleito insular, entre otros.

El proceso constituyente democrático por el que abogamos para Canarias supone, por tanto, una nueva concepción del archipiélago, así como un cambio radical en el modo de entender las relaciones entre el Estado español y este país atlántico. Hasta el momento, los estatutos de autonomía eran concebidos como “cartas otorgadas”, en donde el Estado español accedía a contemplar una serie de competencias para una Canarias subordinada, en plano de superioridad. La apertura de un proceso constituyente supone que nuestro marco de convivencia sea decidido por nosotras y nosotros, mediante un proceso abierto y democrático, y que la relación con España debe darse, en cualquier caso, de común acuerdo y en plano de igualdad. La fórmula en la que se concretaría esa relación, que puede ir de la integración en una España confederal a una relación de vecindad, pasando por fórmulas como la libre asociación, debe buscar el común acuerdo y la solidaridad entre pueblos hermanos. SOMOS
LANZAROTE respetará internamente todos los puntos de vista y corrientes que se generen en el seno de la organización respecto a cuál es el mejor modelo de relación respecto al Estado español, reconociendo siempre la soberanía y derecho a la autodeterminación de las islas Canarias.

Internacionalismo. Canarias es un país que tiene en su posición geoestratégica y su carácter abierto al mundo algunas de sus principales riquezas y potencialidades. Por ello, en un planeta cada vez más globalizado, en el que las relaciones Norte-Sur y Sur-Sur son cada vez más fluidas, constantes y en plano de igualdad, las islas deben buscar su propio papel, alejadas del tópico de la ultraperiferia. Al contrario, Canarias es un país hiperconectado a Europa, situado junto a África y en el camino americano, continente con el que ha forjado vínculos culturales históricos. No estamos lejos, estamos cerca de muchos pueblos con los que urge establecer o revitalizar vínculos de todo tipo, desde el respeto mutuo y la solidaridad internacionalista.

En el ámbito del Estado español y la Unión Europea, SOMOS LANZAROTE debe articular estrategias para que el progresismo canario no sucursalista ocupe su papel reivindicativo ante las instituciones del estado y también comunitarias, participando con voz propia en el debate sobre el modelo territorial, así como en la defensa de las singularidades de nuestro país.

Por otro lado, debemos lograr nuestro encaje y relaciones de buena vecindad con los países de nuestro entorno africano, concibiendo a África como tierra de intercambio y oportunidades en plano de igualdad fraternal con sus pueblos. Para ello se hace improrrogable la necesidad de establecer vínculos y conexiones con el continente que permitan a las ciudadanas y ciudadanos de Canarias relacionarse con normalidad con nuestros vecinos.

Desde SOMOS LANZAROTE apostamos igualmente por la revitalización del vínculo con las naciones hermanas de América Latina y sus movimientos sociales, debiendo configurarse las islas como nudo atlántico en las relaciones entre continentes.

Antimilitarismo. Creemos necesaria la declaración de Canarias como territorio para la paz y la convivencia. Apostamos por promover y aprobar un Estatuto de Neutralidad para el Archipiélago Canario que suponga la desmilitarización del Archipiélago y evite que las Islas se conviertan en escenario de conflictos armados y operaciones derivados de los intereses del capital internacional en nuestro entorno geopolítico norteafricano. Ello además supondría el necesario cumplimiento de un mandato ciudadano: el NO de Canarias a la integración en la OTAN, mediante referéndum celebrado de 12 de marzo de 1986.

*Este Reglamento fue aprobado por mayoría absoluta de los adscritos y adscritas de Somos Lanzarote el 13 de diciembre de 2015 en la Asamblea General con carácter congresual celebrada en la Biblioteca Insular.